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viernes, 9 de octubre de 2015

Dos cavernícolas


El clima es el factor determinante de la producción de leche, toda vez que las lluvias tienen un impacto positivo en la producción de alimento para el ganado –pasturas, o granos y cereales usados en el alimento concentrado– mientras que la ausencia de precipitaciones, acompañadas de sol intenso y altas temperaturas ocasionan el efecto contrario, cobrando la vida de miles de animales y generando el riesgo de desabastecimiento de alimentos. Colombia se encuentra actualmente en el segundo escenario, consecuencia del Fenómeno del Niño; por otra parte el ritmo del ciclo verano – invierno se acelera cada año. El clima mundial está patas arriba –léase cambio climático– y el mercado primario de leche fresca, aquel en el que intervienen ganaderos productores y acopiadores de leche, se encuentra de igual forma.

Sin embargo cada fase del ciclo climático en la producción presenta oportunidades y amenazas, según el eslabón de la cadena en el cual se sitúe. En las épocas de lluvia la producción de leche se incrementa dramáticamente y el caso de la costa atlántica lo demuestra: una vez comienza la temporada de lluvias en el primer trimestre del año, la producción se incrementa en un 30% en cuestión de pocos días, y aquí entra al juego la impopular “enlechada”, momento en el cual los ganaderos tienden a bajar el precio de la leche con tal de garantizar la entrega del total de su producción al recolector, que puede ser una empresa o un intermediario. El comprador recoge solamente la leche que sabe que podrá comercializar, pues llevarla a inventarios no es un buen negocio, así que generalmente queda leche en las fincas y aquí es cuando del malestar campesino se originan las impactantes fotos de cantinas boca abajo y leche corriendo por las carreteras, las mismas que revolucionaron al país a mediados del 2013, cuando se inició el paro agrario. Las dificultades de la situación para el ganadero contrastan con la oportunidad del comprador de leche, al tener suficiente oferta de materia prima y a precios bajos.

Por el contrario y en una etapa como la actual, la reducción en la oferta de leche obliga a los compradores a subir el precio al ganadero, compitiendo por el suministro de leche que en sus mayores volúmenes se transa sin contratos de proveeduría, por lo cual el productor de leche pasa de una empresa a la otra, así como un día llueve y al otro sale el sol tropical. He aquí el momento del desquite ganadero, y en el que los acopiadores comienzan a rezar por el regreso de la lluvia.

Esto sucede en un contexto de desintegración de la cadena de valor, que en países desarrollados llevó a esquemas asociativos como las cooperativas, mediante los cuales los productores se unieron para avanzar como eslabón, bien sea en el montaje de centros de acopio, plantas de proceso, pulverizadoras –fundamentales para garantizar la absorción del total de la producción en épocas de sobreproducción– o en todas las anteriores. El caso más relevante es el de Nueva Zelanda, principal exportador mundial de leche, donde nació la cooperativa Fonterra, unión de las distintas cooperativas regionales de las islas norte y sur, y la cual procesa, comercializa y exporta el 98% de la producción láctea del país kiwi.

En Colombia los ejemplos cooperativos son escasos y polémicos, pues la ausencia de políticas de gobierno corporativo las ha convertido en entidades a obra y semejanza de su patriarca fundador, generando malestares en la base ganadera. La generalidad de la industria consiste en esfuerzos individuales de ganaderos que, invirtiendo en equipos de proceso, se consolidaron como el eslabón procesador. Es así como el país se encuentra desde hace décadas en esa etapa inicial de desintegración de la cadena láctea, y probablemente esa estructura no se modifique dados los intereses económicos y políticos creados bajo el statu quo. Lo que sí puede pasar es que una serie de actores industriales desaparezca en el proceso de consolidación de economías de escala, y sean así adquiridos o fusionados con los líderes del mercado. Esta es la tendencia mundial.

Sobra decir que esta situación se convierte en la principal falencia para la competitividad sectorial, pues el debate se centra en la relación industria – ganadero, y los elementos fundamentales para el futuro del negocio quedan en un segundo plano: impacto del cambio climático, políticas de bienestar animal, seguridad alimentaria o mejoramiento del estatus sanitario del país ganadero. La relación de los dos eslabones puede compararse con la de dos cavernícolas vecinos y en constante lucha con su mazo, proporcionado porrazos cada vez más fuertes a su respectivo turno: verano o invierno.


Mientras esto sucede, y seguirá sucediendo por años, cavernícolas extranjeros nos miran con curiosidad, abren los ojos y chorrean las babas ante la oportunidad de usar sus mazos de mayor tamaño para dejar quietos del batacazo a los perplejos nacionales, y apropiarse de un mercado de 40 millones de habitantes que lucha por salir de la pobreza, aumentando su poder adquisitivo de manera constante. 

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jueves, 8 de octubre de 2015

Paz agridulce


La producción de azúcar es uno de los renglones más significativos y tradicionales de la agricultura colombiana. La belleza del paisaje de los campos sembrados con caña de azúcar en departamentos como el Valle del Cauca, contrasta con la polémica que genera la interrelación de productores, el gobierno y los medios de comunicación. Todo lo anterior en medio de un escenario de negociaciones con la guerrilla de las Farc y el tortuoso camino hacia la construcción de la paz, entendida esta no solo como la ausencia de guerra, sino como el replanteamiento de las relaciones socioeconómicas del país, y por obligación de las existentes en el campo, lugar de nacimiento del conflicto armado.

Pero, ¿qué relación existe en el sancocho de temas aquí planteado? Empecemos por lo último, acerca de la relación del campo y la paz. Los líderes –la mayoría– de los gremios de la producción agropecuaria han manifestado abiertamente sus reservas al proceso de paz mientras que otros –la furibunda minoría– se han declarado abiertamente enemigos del mismo. El año pasado causó una fuerte impresión la propaganda de televisión en la que tres relevantes dirigentes gremiales apoyaron al candidato a la presidencia del Centro Democrático, con un fuerte apretón de manos a la entrada de la oficina de uno de ellos, con tan mala suerte que fue reelegido Juan Manuel Santos y sus entidades quedaron en una incómoda situación frente al Presidente de la República. El azúcar no estuvo presente en tan bochornoso incidente, pero sus líderes usarían los medios de comunicación más adelante.

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) cumple con un papel fundamental y gracias a la ley de competencia y el estatuto del consumidor, cuenta con amplias facultades que le permiten intervenir en el mercado, en defensa de la libre interacción de oferta y demanda y del acceso a los productos a precios razonables y en condiciones apropiadas de suministro de información al consumidor. En ese orden de ideas la SIC anunció públicamente la investigación al sector azucarero por prácticas restrictivas de la competencia, acuerdos de precios y restricciones por fuera de la ley a las importaciones de azúcar. El contexto de la investigación lo presentó públicamente el Presidente Santos en distintos foros, al llamar la atención sobre el hecho de que un ama de casa colombiana pague uno de los precios del azúcar más altos del mundo, cuando la producción nacional es una de las más desarrolladas y competitivas a escala global.

La defensa del gremio azucarero fue igual de elocuente a través de los medios de comunicación y su argumento se basó en las facultades que dos instrumentos de política pública le otorgan al sector: el sistema andino de franja de precios (SAFP) y el fondo de estabilización de precios del azúcar (FEPA). El primero permite la fijación de aranceles variables a la importación para proteger al mercado interno de las fluctuaciones de los precios internacionales del azúcar; el segundo promueve las exportaciones a través de operaciones de cesión, que consisten en el aporte de los productores al FEPA cuando el precio internacional es menor al interno, y de compensación, pago del FEPA a los productores cuando el precio interno supera al internacional. De esta forma, la ley otorga al gremio azucarero poderosos instrumentos de intervención de mercado. Las acusaciones se fueron diluyendo, en medio de las diarias apariciones en medios de distintos voceros de la gremialidad azucarera, y entre nuevos comunicados de las autoridades que le bajaron el tono al cuestionamiento, incluyendo autocrítica respecto a errores procesales. Una importante cadena de radio y televisión privada le dio amplio cubrimiento a esta fase del debate, alternando el tema con un enfoque periodístico cada vez más hostil hacia el proceso de paz, al estilo del periodismo ultraconservador norteamericano.

El nuevo frente de batalla se originó en el Ministerio de Salud, que llamó la atención sobre la necesidad de mejorar la dieta de los colombianos –cada vez más gordos, así suene increíble en un país con hambre, pero de fatales contrastes– vía impuestos a las bebidas con alto contenido de azúcar, es decir las gaseosas. Algún nutricionista habló de la inconveniencia técnica de la medida y empresarios mencionaron el nocivo impacto de la medida para el bolsillo del consumidor. Otro debate que se diluyó como azúcar en agua.

El tercer round sucedió en el Ministerio de Comercio, desde el cual se anunció la inminente disminución del arancel del azúcar, de un nivel por encima del 100%, a un reducido pero suficientemente obeso nivel del 70%. ¿Quién dijo miedo? A continuación se produjo un congreso cañero y miles de productores rechazaron esta y todas las medidas de gobierno anteriormente mencionadas. Un destacado congresista del Polo Democrático se unió a las voces de los cañeros en dicho concilio, como parte de ese exótico juego de intereses criollos en el cual la izquierda defiende los intereses económicos del sector de derecha, alineados en la causa común en contra de gobierno.

Pero algo suena contradictorio en lo aquí descrito: si los impuestos subirían los precios de productos azucarados, la reducción de aranceles tendería a reducirlos. ¿Se trata de medidas incoherentes y desalineadas entre distintas autoridades de gobierno, o por el contrario, movimientos estratégicos, sacrificando metas intermedias para la obtención de un objetivo superior? Hasta el momento no se generan nuevos impuestos, no se disminuyen los aranceles, ni mucho menos hay sanciones por violaciones al régimen de competencia en el sector azucarero. Ah, pero ya anunció el Presidente, a través de todos los medios de comunicación, la fecha para la firma del acuerdo de paz. ¡Brillante jugada!


P.S. La SIC acaba de anunciar millonarias sanciones a entidades y líderes del sector azucarero, por obstaculizar la llegada de nuevos competidores internacionales al mercado colombiano. La defensa del lado dulce de la historia, afirma fallas en el debido proceso y que tales hechos no habían sido incluidos previamente en las investigaciones. Se repite la lógica de la denuncia mediática y la respuesta de igual forma.

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Un problema de todos


La semana pasada asistí al foro sobre agricultura familiar y su papel en el proceso de paz, organizado por los ministerios de agricultura de Colombia y Brasil y con el apoyo de la delegación de la Unión Europea en Bogotá. Ministros y embajadores debatieron sobre las enseñanzas del caso brasilero, invitado de honor al evento, y sus posibles aplicaciones al campo colombiano, dados los positivos resultados en el crecimiento del área sembrada, el ingreso de los agricultores y de las exportaciones. No todo es color de rosa, por supuesto. La deforestación del área selvática amazónica, la sostenibilidad del proceso carioca, y la dependencia de la exportación de commodities, deben hacernos reflexionar sobre dicho modelo, replicando lo bueno y cambiando el enfoque en donde se encuentran sus fallas.

Respecto a la responsabilidad del gobierno brasilero en el desarrollo rural, se planteó en el foro que no es este un desafío del ministerio de agricultura, sino el de todo un gobierno. Importante reflexión para un país como Colombia, en el cual la desarticulación entre las entidades de gobierno es recurrente, y el exceso de protagonismo de los dirigentes imposibilita el trabajo articulado con enfoque de equipo. Para el caso del campo, la formulación y ejecución de la política pública depende de cuatro ministerios –agricultura, comercio, salud y ambiente– y sus respectivas entidades adscritas –ICA, Superintendencias, Invima, Anla, etc–. Esto conduce a debates eternos y decisiones contradictorias en las diferentes autoridades.

En Nueva Zelanda, por citar el ejemplo de una potencia mundial relativamente reciente en producción agropecuaria, se presentaba esta misma situación, y la solución fue integrar las instituciones en el Ministerio de Industrias Primarias, el cual posee competencias sobre temas agropecuarios, comerciales y regulatorios. Las formas de organización del estado son diversas, pero el punto relevante aquí es el enfoque multidisciplinario requerido para el desarrollo rural, más aún teniendo en cuenta la problemática del campo colombiano y su papel protagónico en el conflicto armado.

Comienza a verse un final posible y la paz será viable luego de la firma de un acuerdo de finalización del conflicto, pero tendrá que pasar por complejas etapas como el esclarecimiento de la verdad, la determinación de penas y sanciones a través de la justicia transicional, y un modelo de desarrollo del campo que haga viable el escenario de postconflicto. 

Es preocupante la polarización que vive el país respecto al proceso de paz y el futuro del país, pues el debate acaba simplificado en los proyectos personales –Santismo vs. Uribismo–  y se pierde la perspectiva acerca del futuro del país. Desde las épocas de Sun Tzu se conoce que toda guerra debe ser rápida dados los costos y riesgos que implica. Sin embargo, buena parte del país parece empeñada en continuar en un conflicto que ya superó los cincuenta años de existencia.

Los cuestionamientos al proceso de paz son válidos y deben enfocarse hacia la construcción colectiva de un país que supere sus problemas sociales, económicos y políticos. El campo representa a la totalidad de las contrariedades mencionadas y requiere acciones desde distintos frentes: adecuada proveeduría de bienes públicos, proyectos asociativos de pequeños productores, logística e infraestructura que garanticen la seguridad alimentaria y disminuyan el desperdicio de productos, reglas claras sobre uso y tenencia de la tierra y un enfoque de sostenibilidad y responsabilidad social en el proceso productivo: el enfoque multidisciplinario.



Para terminar, la pregunta de ¿cómo lograrlo? La construcción de equipos de gobierno con pluralidad de puntos de vista es una necesidad urgente del gobierno nacional y local, y una preocupación que los electores deberíamos plasmar con fuerza en las elecciones próximas. Colombia requiere de equipos políticos, no de personalidades, y Bogotá es la ciudad llamada a liderar ese proceso.

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miércoles, 10 de junio de 2015

De los himnos a las raíces del rock





Noel Gallagher’s high flying birds: Chasing yesterday (Sour Mash Records, 2015).

De los himnos a la exploración de las raíces del rock.

Es difícil escribir sobre Noel Gallagher sin referirse a la banda que lo hizo famoso; a él y a su hermano Liam. Voy a intentarlo. Aquel dúo familiar puso en los primeros lugares de las listas británicas y americanas al fenómeno del Britpop; también se encargó de hundirlo luego de un sobredimensionado tercer álbum (Be here now, Epic Records, 1997) que aunque vendió millones de copias, no llenó las expectativas de la audiencia que había digerido con ansias sus dos primeros trabajos, Definitely Maybe (Epic Records, 1994) y (What´s the Story) Morning glory? (Epic Records, 1995) , y de los cuales se destacan clásicos como Cigarrettes & alcohol, Live forever, Roll with it, Wonderwall o Don´t look back in anger.

En capítulo aparte queda la relación de los Gallagher. Las peleas y pataletas de los hermanos llevaron al final de la banda en 2009. No había forma de que las cosas fueran distintas. ¿Qué otro final podía tener una banda que se forma bajo la premisa del guitarrista líder (por lo demás, cierta), que oye a su hermano cantar en la banda Rain y les dice a todos: su música es una mierda; si quieren ser famosos, primero me dejan a mí la composición de las canciones y segundo, nos llamaremos Oasis, okey?

Ya está. Dos párrafos y rompí mi promesa de no mencionar a la banda de Manchester, a los reyes del Briptop. No es fácil romper el vínculo. Sin embargo, luego de su disolución, el guitarrista líder y compositor formó a los Noel Gallagher´s High Flying Birds (NGHFB), conservando la esencia de su sonido pero llevándolo a nuevos horizontes; experimentando con distintas facetas en composición e instrumentación, las cuales no podría haber explorado junto a su iracundo hermano.

El primer disco, homónimo de la banda, (Sour Mash Records, 2011) fue bien recibido por la crítica y vendió más de 600.000 copias en el Reino Unido. Los conciertos de la banda en gran formato, acompañada de orquesta y arreglos corales, fueron electrizantes y demostraron que Noel tiene con qué continuar en la batalla por un buen tiempo. Así se trate, en sus propias palabras, del último rockstar del planeta. Temas como “Everybody´s on the run”, “Dream on“ o “If I had a gun”, lo confirman plenamente.

 

En el 2015 los NGHFB presentaron su segundo trabajo, titulado Chasing Yesterday (Sour Mash Records, 2015). En este álbum la riqueza del sonido aumenta y se aprecia la evolución de Noel como compositor y líder de la banda. Riverman, primera canción del álbum, inicia con una guitarra blusera que se transforma en himno al llegar al coro, para luego continuar con un solo de guitarra y notas de saxofón que por instantes recuerdan la atmósfera sicodélica del rock en los años setenta.

El sonido experimental del disco llega a su cúspide en temas como The right stuff, con la voz femenina que acompaña a Noel y los sonidos orquestados de fondo que completan la inusual y encantadora atmósfera. The girl with X-ray eyes incluye progresiones armónicas interesantes y un ruidoso solo de guitarra diseñado al detalle para los acordes de fondo. En The Mexican resalta la guitarra líder que podría sonar en lugares de la frontera del Río Grande, y que recuerda los experimentos con sonidos latinos de otros grandes de Manchester, The Stone Roses. 

 

En la categoría de canciones eufóricas y poderosas se encuentran You know we can´t go back, Lock all the doors y los bonus tracks Revolution song y Freaky teeth. Dos razones para buscar la edición de lujo de Chasing Yesterday. Aquí resalta de nuevo el talento innato de Noel para componer himnos; aquellas canciones sin las cuales sería imposible salir de la cama los lunes en la mañana.

Los temas con beat discotequero se destacan en el álbum, siendo parte de los experimentos de Chasing yesterday, con un matiz diferente gracias al uso de algunos recursos de la música electrónica. Entre ellos el primer sencillo In the heat of the moment,  y el último track,  Ballad of the mighty I, en el que colabora el veterano guitarrista Johnny Marr (ex The Smiths). La cuota nostálgica del álbum se encuentra en The dying of the light y en While the song remains the same, con un toque retro y maravillosas atmósferas creadas con juegos de guitarras, eco y reverberación.

Liam Gallagher publicó en su cuenta de Twitter una foto en la que muestra su pase de acceso al backstage en una de las últimas funciones de los NGHFB, lo cual se ha entendido como una reconciliación que podría llevar al reencuentro de Oasis. Aunque sería un sueño hecho realidad para millones, vale la pena darle tiempo a Noel y a sus aves de alto vuelo, para así continuar por el camino que Chasing Yesterday sugiere recorrer a uno de los músicos más importantes del rock actual.

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viernes, 29 de mayo de 2015

El touchddown a la FIFA


La información sobre la corrupción en la FIFA abunda en los medios de comunicación mundiales en este momento. Me pregunto cuál es la razón para que de un momento a otro se desate tal boom, sobre un asunto de vieja data y del cual se conocen indicios de manejos inapropiados desde hace décadas. Es curioso que esta “campaña de desprestigio” contra el máximo organismo del fútbol, para usar jerga a la altura de las circunstancias, provenga de la única nación del mundo a la cual le importa un pepino este deporte.

No es mi intención actuar como abogado del diablo, ni mucho menos postular a Sepp Blatter y a sus amigotes como adalides de la moralidad, cuyos ejemplos debieran enseñarse a los niños en manuales de ética. Pero me llama la atención la dimensión del asunto respecto a problemas globales de mayor complejidad y cuyo impacto negativo es notable: crisis humanitaria en África y las migraciones mortales hacia Europa; los rezagos de la crisis financiera global y su papel en la inestabilidad económica, así como la corrupción en medio del asunto; el calentamiento global y la responsabilidad (inoperancia) de las naciones desarrolladas. 

Frente a este lamentable panorama mundial, ¿a quién diablos le interesa si la FIFA vende caro o barato, con o sinsobornos, los derechos de transmisión por televisión de sus torneos? ¿Acaso mi operador de televisión me cobraría menos en caso que la FIFA se convirtiera en una entidad transparente, honesta y anti coimas? Lo dudo. EUREKA: la FIFA le cae gorda a los medios que tienen que pagar por estos derechos, en el mundo entero. Afinando ideas…

Pasemos a la compra de votos para la elección de las sedes del mundial de fútbol. ¡Grave asunto que pone en tela de juicio la honestidad y el liderazgo global de los representantes del fútbol mundial para escoger países, ciudades y estadios para jugar fútbol! Sigamos soñando que con este zaperoco y la consecuente búsqueda de transparencia en la FIFA, haremos del mundo un lugar mejor.

Dejando atrás el humor negro para hablar en serio, el efecto carambola de esta situación podría ser el inminente control requerido a la construcción de estadios en Qatar, donde hay serios indicios de explotación laboral, solamente comparable con la esclavitud. Si de algo debiera servir todo este escándalo, sería para salvar las vidas de los miles de trabajadores que se arriesgan en condiciones infrahumanas.

Pienso en el paralelo entre esta historia y la del cineasta Roman Polanski (ver documental Odd Man Out, 2012), detenido en Suiza en 2010 por un caso de abuso sexual de 1977, y del cual ya había logrado un acuerdo con la víctima, pero no con la justicia norteamericana. Suiza ofreció la extradición de Polanski a EEUU como caramelo diplomático, en un momento en que ese país presionaba a los bancos suizos para revelar el secreto bancario y así cobrar impuestos sobre los recursos no declarados de sus ciudadanosbuscando cubrir el hueco fiscal de la Casa Blanca luego del rescate del sistema financiero local y por ende también del global.

De igual forma, el caso de la FIFA no es nuevo ni relevante y su impacto en el progreso de la sociedad humana es superfluo, por decir lo muchoY entonces, ¿para qué este zafarrancho? Todo se trata de dónde está el dinero. Y en este caso, a quién quitárselo con un doloroso touchdown, antes de sacarle la tarjeta roja. 


lunes, 9 de junio de 2014

lunes, 19 de mayo de 2014

¡Fumadores del mundo, uníos!


Desde el punto de vista marxista, la historia de la humanidad corresponde a la relación entre opresores y oprimidos. Esto es la lucha de clases. En mi opinión, corresponde a la búsqueda constante de chivos expiatorios. Porque siempre entra en juego el malo del paseo, la oveja descarriada que corrompe y afecta el orden establecido, mientras que todos los demás son buenos, inocentes y piadosos, y la culpa de todo suceso desafortunado siempre recae en aquel bellaco, egoísta e irresponsable. Este es un hecho comprobado en los países católicos.

Mientras el mundo se pudre por cuenta de la contaminación que producen cohetes, aviones, automóviles, barcos, fábricas, mataderos, explotaciones mineras y petrolíferas, incendios forestales y actividades relacionadas con la fusión nuclear, sus dirigentes y algunos habitantes han convenido ligeramente en señalar al fumador como culpable de toda una serie de males de la cual no pretendo exonerarlo, pero sí llevarlo a sus justas proporciones.

Me pregunto si el humo que inhalo cada día que camino por las calles bogotanas, procedente de exostos de buses, camiones, autos, motos y bicicletas de motor -un invento proveniente del noveno círculo del infierno- es menos perjudicial que el humo de mi cigarrillo, que en comparación parece desprender un aroma propio de los frutos del bosque. Lo dudo. 

Me pregunto si la contaminación producida por la actividad de extracción de minerales o la de manufactura es de menor importancia, pues no genera tal rechazo como el que sufrimos los fumadores del mundo. El smog propio de las grandes urbes es un compañero más de la ciudad, al cual estamos habituados y ya no hacemos caso.

Pero claro, ahí está el individuo vicioso con un cigarro entre los dedos; aquel badulaque diferente y pernicioso que con sus malos hábitos genera mayores costos al sistema de salud -por regla general quebrado (saqueado) en el mundo entero- y pone en riesgo la vida de aquellos a su alrededor. Está bien, entiendo parte del punto. Hay riesgos al fumar, claro. Los hay también en muchas otras actividades y sustancias; así sucede con el trabajo, el pensamiento, la comida, el deporte, el alcohol, la lectura y lo que sea que pueda entrar en esta lista; pero el principio del mal radica en el exceso. Por otra parte, se requiere negociar los lugares y situaciones para fumar y para no hacerlo, como resultado de la interacción de individuos de un grupo. Pero en ningún caso es aceptable la prohibición y demás medidas orientadas en ese sentido.

En primer lugar está la libertad del fumador de hacer lo que le venga en gana. En segundo lugar viene el proceso de negociación. ¿Fumar en un bar? En la entrada se debería anunciar LUGAR DE FUMADORES, SI NO LE GUSTA BIEN PUEDA Y CHÚPESE EL DEDO, por ejemplo. Y con el mismo equilibrio argumentativo se podría mandar al infierno al fumador si el sitio así lo considera pertinente, aunque pienso que sería la decisión equivocada. Es absurdo que existan leyes, resoluciones y demás normas que prohíban y sancionen al fumador.

Ayer compré un paquete de cigarrillos en el cual se puede leer el texto FUMAR CAUSA ABORTO, junto a la foto de un feto mal dibujado ubicado en medio de una amorfa figura roja que representa la sangre. Los reguladores se están pasando de la raya.  ¿Qué pasó con el conciso mensaje de fumar mata, enferma o lo que sea? Algunos obsesos del control creen hacer del mundo un lugar mejor con palabras y figuras de ese estilo. El resultado es inocuo. El que quiere fumar fuma y punto. La muerte llegará de una forma u otra, mientras continúa el baile alrededor del volcán y hasta que llegue el momento final. Por lo demás, el aborto está lejos de ser una de mis preocupaciones diarias.

Como están las cosas, es cuestión de tiempo para que los fumadores terminemos en una prisión o en un manicomio. Las fuerzas antitabaco están organizadas y minuto a minuto logran arrinconarnos, mientras nosotros seguimos débiles y fragmentados. Es hora de revertir la tendencia y defender nuestra frágil posición, aunando esfuerzos a nivel mundial para consolidar la Primera Internacional Fumadora.

Los fumadores no tenemos por qué callar nuestras ideas e intenciones. El tiempo es corto y el enemigo hábil y agobiante. ¡Fumadores del mundo, uníos!


lunes, 12 de mayo de 2014

martes, 6 de mayo de 2014

El matarife


Me negué a visitarlo cada vez que hizo una nueva invitación para que fuera a su edificio. Ya había oído historias acerca de los invitados que entraban por el corredor de placas de baldosa blanca, curtidas por el barro y la sangre de los animales. 

Pero insistió tanto esa noche en la cafetería, que no tuve alternativa. Agotadas ya todas las excusas y con mi creatividad aplastada por la inminencia de las circunstancias, accedí a ir el viernes siguiente, cuando terminara el sacrificio y se dedicara a su excéntrico descanso, en ese horrible edificio apestoso que ocupa toda una manzana del centro de la ciudad, y cuyas habitaciones y comercios laterales arrienda a famas, cafeterías y estudios colectivos de artistas y artesanos.

Presionó con que tenía que conocer a un nuevo inquilino, que trabaja con barro y una sustancia de color morado que representa a la sangre en su obra, y que por el uso diario le ha dado ese mismo tono a su piel. Dijo que comenzaba a vender piezas a muy buen precio. Pude negar todas sus propuestas de negocios, consejos, fiestas, y trampas, pero me quedé sin palabras cuando habló del engendro violeta y me percaté de la ira que comenzaba a proyectarse en sus ojos grandes, brillantes y negros. Acepté entonces, en contra de mi voluntad, a ir el viernes en la noche. 

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A las nueve de la noche cerré la puerta de mi casa y crucé a la derecha para caminar las tres cuadras que me separan del edificio ineludible y fatal. En mi camino me acompañaron las voces, miradas y brindis de los vecinos. La efervescencia de la noche en proceso de alcanzar su punto máximo, cuando avanzaba por la última cuadra y todos podían ver hacia dónde me dirigía.

En la entrada principal, ese largo y solitario desfiladero, con sus placas de baldosa ahora recubiertas del líquido morado, y una puerta abierta a la izquierda, de la cual emana la sustancia. Asomé mi cabeza mientras mantenía el cuerpo contra la pared anterior a la puerta, y ví al artista en el suelo, en medio de un charco violeta, mientras gemía y abrazaba a una figura de barro, que moldeaba con sus manos y pies. Al fondo de la habitación, en una repisa vi figuras humanas en barro cuyo color era la mezcla del propio del material y de la sustancia favorita del autor. Vi brazos, torsos, rostros, cerebros y corazones, entre las piezas exhibidas.

El matarife me sorprendió por la espalda y entre carcajadas me invitó a continuar al interior del edificio. Veo que ya conociste a mi creador favorito, me dijo. Ya tendrás tiempo de sobra para él. Ahora vamos, vamos, que hay mucho por mostrarte. Le pregunté si nunca cerraba la puerta principal. No es necesario, respondió. Hay fuerzas que no puedes contener con el portón, pero eso no debería preocuparnos, al menos no por esta noche.

En el primer piso se encuentran las instalaciones de sacrificio y los cuartos fríos. El matarife señaló con su brazo derecho la ubicación de cada lugar y es en ese momento cuando pude ver las cicatrices de cuchillos en el antebrazo y justo abajo del pulgar. Al darse cuenta de lo que llama mi atención me dice que son cosas del oficio, y termina con una carcajada, de esas que sabe fingir con la potencia adecuada para aplastar cualquier manifestación de libre albedrío. Vamos al segundo piso, que no tenemos toda la noche.

Subimos las escaleras que comienzan al pasar una puerta siguiente a la del cuarto frío, y llegamos a las bodegas del edificio, compartidas para los negocios instalados  en el edificio, y separadas por divisiones y puertas de vidrio. Me gusta ver todo lo que sucede aquí, me dice luego de exhalar profundamente y con la mirada recorrer el lugar. Alguien tiene que poner orden y más importante que eso, debe ser la fuente del orden. Ahora extiende el brazo de las cicatrices ante mis ojos. Te voy a contar un secreto. Domina el arte de los cortes y el flujo de sustancias vitales, y siempre estarás protegido. Ahora continuemos a la última planta del edificio.

La oficina del matarife está en el tercer piso, en la cual exhibe cuchillos y navajas a lo largo de los cuatro niveles de estanterías que cubren la pared del fondo. En las laterales hay ventanas con vista hacia el patio interior de sacrificio y hacia la calle en el otro extremo. ¿Los oyes? ¿Sientes sus pasos?, me dice. Sumergido en la contemplación de la siniestra colección del matarife, pasé por alto la vibración del piso y un murmullo creciente que desde la calle se dirigía al edificio. El matarife suelta otra carcajada al ver la expresión de sorpresa y miedo en mi rostro, y me indica con el pulgar cortado la ventana exterior.

Vi a una horda de exaltados que entraba al edificio mientras se agitaban brazos y se oían gritos y consignas de muerte, revolución, justicia y poder del pueblo. Dando pasos hacia atrás volví hacia el interior hasta que tropecé con el matarife, que vuelve a reír y trata de calmarme. Tranquilo que esto pasa con alguna frecuencia. Ya te dije que no había nada de qué preocuparse esta noche. Vas a presenciar lo que sucede cuando el ciclo llega a su punto más alto, para luego retornar al estado inicial y cumplir la eterna condena de su repetición. 

El matarife tiene ahora un cuchillo en cada mano y se sienta en una de las dos sillas que ha puesto justo enfrente de la puerta abierta del tercer piso. Siéntate y contempla, me dice. Estás a salvo. Todos estos idiotas creen que tienen el poder para alcanzar algo. Creen que pueden cambiar sus vidas y vamos a seguir su juego. Creen que con aumentar sus riquezas van a lograr algo diferente. 

Si me lo preguntas, lo único que van a alcanzar es la consagración del rito de la violencia, para luego continuar con sus miserables existencias. Ahora están destrozando el cuarto del artista, se llevarán sus obras de sangre violeta, y harán pedazos al autor. Si eso no es suficiente, llegarán al segundo nivel para saquear las existencias de alimentos y bebidas. 

Ya lo he visto antes. No entrarán aquí porque no sabrían qué hacer. Solo dejo que la fuerza avance y espero, sentado contigo, mientras río a causa del principio básico de los acontecimientos y la levedad de sus actos. Por años he esperado su llegada y seguiré haciéndolo. Es el ritual y todos hacemos parte de él. Estás en el lugar adecuado y no debes preocuparte por salir de aquí.

En ese momento los gritos, pasos y golpes de cuchillos se sienten en el segundo piso, en medio de saqueos y combates, entre risas y lamentos de individuos gloriosos y sacrificados. Sentado junto al matarife oigo la respiración de los pocos rebeldes que suben al tercer piso. Desde la penumbra observan el cuarto de los cuchillos y puedo ver sus ojos y cuchillos brillar en la oscuridad. Recorren la habitación con la mirada, sus rostros se iluminan por momentos y muestran ira y ansiedad. También reflejan temor y la voluntad que se doblega. Retroceden poco a poco, para volver a formar parte de la fuerza que por ahora ocupa los pisos bajos del matadero. Primero desaparecen sus rostros, luego el brillo de los metales afilados y por último sus ojos grandes y blancos, que se diluyen en el negro corredor de acceso a la tercera planta.

Ya lo ves, me dice el matarife mientras se para de su silla, camina unos pasos y da la vuelta para quedar en frente mío. Te dije que no llegarían hasta aquí. Son incapaces de enfrentar su destino. Es lo que me hace diferente a ellos. Y también a ti, pues estás aquí aun cuando habrías preferido quedarte en casa. Ahora tenemos que ocuparnos de la fuente del orden. Ven aquí.

El matarife extendió sus brazos hacia mí con la intención de abrazarme, pero no conseguí ponerme de pie ni mucho menos hacerle caso a su absurda propuesta. Con los cuchillos aun  entre manos me señaló amenazando con cortes en el aire. Ven aquí, no quiero repetirlo de nuevo, me dice. Temblando dejo mi silla y me dirijo hacia él sin perder de vista los cuchillos aun en movimiento. Oigo de nuevo las voces de los rebeldes en el segundo piso y luego en mi cabeza se hace el silencio, cuando el matarife me detiene cruzando los cuchillos, solo a dos pasos de distancia del lugar que ocupa. Ahí estás bien, dice. Ya conoces las fuerzas que habitan y las que tratan de ocupar este lugar. Ya conoces el ciclo, sus movimientos y repeticiones. Ya terminé con mi condena y aquí comienza tu camino. El matarife dirige el cuchillo de la mano derecha a la altura del pescuezo y con calma hace un corte a lo largo de su garganta, mientras cierra los ojos y una sonrisa se dibuja en su rostro.

El matarife cayó al suelo y se dibujó un óvalo de sangre que crece y llega hasta mis pies. La sonrisa desapareció de su rostro y sus ojos fijos en una mirada inerte. Mi cuerpo está cubierto de manchas rojas y siento la cara húmeda. Recogí los cuchillos del matarife y sentí subir de nuevo las voces al tercer piso. 

Volví a mi silla y me senté con los cuchillos ensangrentados y esperé a que surgieran los primeros ojos y brillos de la oscuridad del corredor. Ahora se trata de luchar por mi vida y defender el lugar que ocupo. Ellos llegan a mi piso y sus ojos aparecen en la penumbra mientras los metales chocan y producen un agudo sonido que termina y no volverá a ser oído por nadie. 

Sus miradas se dirigen al cuerpo del matarife paro luego recorrer mi cuerpo ensangrentado y los cuchillos en mis manos, y vuelven luego al matarife y de nuevo a mí para continuar así con el ciclo, las suficientes veces necesarias para entender lo que ha sucedido. Al final sus miradas evitan las mías y sus pasos retroceden por el corredor en silencio, para desaparecer del todo. Al menos por esta noche.

lunes, 28 de abril de 2014